Amor

El niño que compartía su almuerzo con un extraño

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Don Emilio murió el invierno pasado. En su funeral, casi vacío, mi hijo dejó sobre el ataúd media galleta, su parte del último almuerzo. ‘Para el camino’, dijo. Tenía nueve años y ya sabía más de amor que la mayoría de los adultos que conozco.

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